¡NO SEAS IGUAL QUE TU MAMÁ!
Celia Alvarado
Para mi y mis hermanos fue una gran alegría que papá regresara a casa, sólo que siempre estaba peleando con mamá y, lo que fue bonito por su regreso, se convirtió en temor, en miedo. El escuchar cómo peleaban era terrible, gritaban demasiado, se ofendían con tanta crueldad, con palabras muy fuertes, era insoportable la relación, la convivencia era casi imposible. Para mi madre era muy difícil perdonar todo lo que papá le había hecho.
Cuando el mayor de mis hermanos tenía tan solo año y medio y el otro de seis meses de edad, muy pequeños en realidad ¡unos bebes!, mi padre se fue de casa con la ilusión de cumplir el sueño americano, “Los Estados Unidos”, la solución a todos sus problemas. Este sueño le duró doce años, tiempo en el cual durante los dos primeros hubo comunicación y él envió de un poco de dinero. Después, sin explicación alguna, se perdió todo el contacto, mi madre sabía de él porque mi abuela lo visitaba cada que podía y hasta vivió muy buen tiempo con él y con la otra familia que formó en ese lugar: “Los Ángeles, California”. En dicha relación procreó tres hijos, que hasta la fecha no conozco ni sé cómo se llaman, cosa que he evitado por que uno de mis hermanos sí los conoce pero le saco la vuelta al tema. Esta historia la sé por que mi madre cada que tiene oportunidad me la platica, tanto que a la fecha he perdido el número de veces que la he escuchado.
Cuando esto sucede se vuelve predecible: ¡ya sé palabra por palabra! Al decírmelas, advierto en su voz y acento cierto rencor porque no ha podido olvidar el engaño y la traición de mi padre y hasta el abandono en que por muchos años la dejó, mucho menos perdona (cosa que no admite cuando se le pregunta). Es por esto que tengo la teoría de que la mayoría de las mujeres que tienen problemas en su matrimonio, o en cualquier otro tramo de su vida, que suelen decir “te perdono pero no olvido”, en realidad es ilógico e inconcebible !que les pasa! Si perdonas es por que olvidas y si no, es que no perdonaste, nunca lo hiciste. Por supuesto que mi madre desearía desaparecerme del mapa cuando se lo digo. ¡Cómo me gustaría hacerle entender que toda la vida ha vivido con ese fantasma, que jamás la dejará ser completamente feliz.
Lo que mamá nunca le perdonó a mi padre, es que por cumplir su “sueño americano” se fue por “sólo seis meses” y esos meses se convirtieron en 12 años Toda una vida viviendo del coraje, del rencor o del dolor que le provocó la persona que la protegería y cuidaría hasta que la muerte los separara y, lo peor, dos seres inocentes e indefensos que todo ese tiempo crecieron sin el amor de padre, viendo a su mamá lavando ropa ajena para sacarlos adelante…Y que un día, de buenas a primeras, regrese buscando mujer e hijos ¡como si no hubiera pasado nada!
Siempre he pensado que yo, Mayela, me he forjado un carácter fuerte y soy una mujer independiente porque mi muñeca de trapo me dice !no seas igual que tú mamá! No cometas los mismos errores… Nunca me he explicado por qué después de tanto tiempo que la dejó mi padre, lo volvió a recibir y se volvió una mujer dependiente de él, sin saber cómo dar un paso sola.
Este carácter fuerte e independiente que he tenido y, que espero nunca cambiarlo, ha tenido sus consecuencias. ¿Como cuáles? ¡Eres la única mujer y la que hace lo que le pega la gana, cosa que no hacen tus hermanos! Cuando se trató de entrar a la preparatoria la respuesta fue un rotundo “no”. ¿Por qué? Las mujeres son para su casa… ¿Quién le va ayudar a tú mamá? Por lo que lloré, grité hasta que conseguí que mi papá dijera “estudias una carrera corta o nada”. Al escuchar esto, ni tarde ni perezosa acepté, entré a estudiar la carrera de secretaría ejecutiva, no me agradaba tanto, pero por lo menos me lo habían permitido.
Esto fue por parte de mis padres. Y por parte de mis tías maternas, ya que los paternos son más light y no se meten, los comentarios eran “Mayela no quiere a su mamá, anda todo el día fuera de la casa, hasta me llegaron a decir que parecía un hombrecito porque como estudiaba, no sabía de las labores del hogar y propias de la mujer”.
Llegó el momento de graduarme y de realizar el servicio social, el cual lo realicé para el gobierno municipal de Guadalajara, Jalisco, mi ciudad natal y al paso de un mes, me buscaron para que trabajara en ese mismo lugar. Aparece otro problema provocado porque en casa yo era la única mujer, ¿cómo iba a trabajar? Armándome de valor acepté, motivo por el cual mi padre no me dirigió la palabra durante un poco más de un mes. Gracias a ese coraje y valor, ahora tengo una carrera Universitaria, la cual logre con el fruto del trabajo como secretaria. Así, el panorama y los comentarios son muy diferentes, pues de alguna manera soy quien que más aporta económicamente al hogar y ahora comentan que soy “el orgullo de la familia”.
De mis hermanos, a pesar del apoyo que les brindaron, ninguno quiso estudiar nada, sólo terminaron la primaría.
Ahora puedo decir que me siento muy bien con lo que logré, sin importarme comentarios o regaños y sé que no ha sido en vano, y tengo la confianza de seguir adelante y lograr más cosas en mi carrera profesional y como persona.
Espero que mi historia ayude un poco para no dejarnos vencer por adversidades. Si nos lo proponemos podemos llegar a lograr nuestras metas. Esta noche, al apagar la luz, abrazaré en mis sueños a mi acicate y confidente, mi muñeca de trapo, como lo hago siempre.